Tuberculosis

Mangos al rescate

La tuberculosis es una enfermedad bacterial que afecta principalmente las oías respiratorias y que puede acabar con su vida si no la detiene a tiempo.  Antes de perder toda su fortuna en tratamientos interminables, ensaye este conocido remedio casero: ponga a asar tres mangos en el horno durante veinte minutos,  a  temperatura media; luego sáquelos y añádales tres cucharadas de azúcar.  Debe consumirlos todos los días hasta que compruebe que muchas veces las recetas domésticas son tan buenas como la alta medicina.  Puede reforzar este remedio comiendo gran cantidad de hojas de verdolaga, principalmente en ensaladas.  Otro refuerzo al que puede apelar la persona que sufre de tuberculosis es sustituir el agua de beber con un cocimiento hecho con cebada al que después de preparado se hace un segundo hervor con hojas de alfalfa y se endulza con chancaca.   Debe tomarse no como remedio sino como refresco.

Lo mejor: ¡marrubio!

El marrubio o toronjil ha sido siempre una planta muy apreciada para tratar la tuberculosis; existen varias formas de prepararlo y !administrarlo; las más comunes son las siguientes; prepare un cocimiento con un puñado de hojas de marrubio en un litro de agua, e ingiera cuatro tazas al día; hierva las hojas de marrubio en vino blanco y endúlcelas con miel o azúcar; y, finalmente, ponga a secar las hojas, luego macérelas y mézclelas con miel.  Cualquiera de estas tres le dará excelentes resultados.

Zumo bendito

El plátano, en todas sus presentaciones, posee gran valor nutritivo y medicinal.  Una de sus variedades es muy recomendada para combatir la tuberculosis; se trata del plátano guineo, comúnmente llamado colicero.  Se toma el zumo del vástago con una frecuencia de cinco copitas diarias, y santo remedio.  Pero no se descuide, acuda a su médico, sin dejar de aplicarse esta fórmula.

Los berros lo van curando

Para ayudarse a curar La tuberculosis, acostúmbrese a tos berros: en ensaladas, en jugo por medio de una licuadora, pero vuélvase un adicto a los berros, sobre todo ahora cuando la tuberculosis, que se creía derrotada, está levantando cabeza en todos los países.  Sin embargo, esta recomendación no es aplicable a las mujeres embarazadas.

Bendita alfalfa

Quien padezca de tisis o tuberculosis pulmonar deberá curarse o aliviarse mediante esta receta tan simple y económica: en ayunas, todos los días del año, deberá beber medio vaso de jugo de alfalfa endulzado con miel de abejas.

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Los tumores se curan tomando un manojo grande de hojas de albahaca, la cual debe triturar y poner a calentar en un poquito de agua.  Después tendrá que escurrirla muy bien y colocársela en forma de emplasto sobre el tumor.  Es muy importante que lo haga tres veces al día, durante tres meses por lo menos.

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