Infarto del Miocardio

Prevenir es el mejor remedio

Una vez que el corazón ha sufrido los estragos de una vida desorganizada, es muy difícil curarlo del todo. Por eso lo mejor es que se acostumbre a evitar todo tipo de grasas animales, así como el tabaco y el alcohol en exceso. No está demás recomendarle que procure mantener su buen humor y que haga ejercicio moderado constantemente.

Para que siga latiendo

Aunque un infarto del miocardio es supremamente preocupante, tenga calma y tome medidas a tiempo. Primero que todo, debe mantenerse al enfermo en cama, garantizándole absoluto reposo y evitándole cualquier contrariedad. Luego se prepara una infusión con un puñado de manzanilla o de menta en un litro de agua, y se administra en pequeñas dosis varias veces al día. El agua azucarada es también un remedio conveniente, pero de todos modos acuda a un médico cuanto antes.

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Como al pétalo de una flor

Trate sus ojos con gran delicadeza, especialmente si están inflamados o padecen de alguna irritación.  En esos casos vierta cinco gramos de pétalos de cualquier flor y ponga a hervir durante tres minutos. Después aplíquese compresas tibias sobre los párpados cada doce horas y así logrará solucionar este problema.

El tamarindo es la clave

El bazo es un órgano pequeño, pero tiene una enorme importancia. Si se le inflama, saque la pulpa de un tamarindo, con todo y semillas, y mézclela con el zumo de un limón; añada una taza de agua y licue. Consuma varias tazas diarias del líquido resultante.

Pañitos benditos