Herpes bucal

Ungüento labial

Es una herida que aparece por lo general cerca pero fuera de la boca o entre la piel y la mucosa de los labios. A diferencia de las aftas bucales, el herpes es causado por un virus y es muy contagioso, se propaga por contacto directo. No tiene cura definitiva, una vez que se alivia puede volver a aparecer un tiempo después, pero existen remedios naturales que ayudan a aliviar el dolor, prevenir la infección y acelerar la cicatrización.

El limón

El limón verde es el más consumido en el Perú, se le conoce también como limero o limón peruano, pues “limón” también se atribuye a un cítrico de la misma familia pero que le duplica el tamaño y es amarillo. El limón verde es fruto del limonero, se caracteriza por una pulpa jugosa, acida y aromática.

Para qué se utiliza

En el caso de herpes, actúa como desinfectante y propicia el secado de la ampolla infecciosa. Por otro lado, el limón es un cítrico ideal para problemas estomacales y respiratorios. Ayuda a bajar la fiebre, las inflamaciones, tratar la hipertensión arterial, el insomnio, los parásitos intestinales y para limpiar la piel, uñas y cuero cabelludo.

Propiedades

Cumple una triple función ideal en casos de heridas: desinfectante, cicatrizante y antioxidante. Asimismo, es antibacterial, depurativo, descongestionante y antianémico. Fortalece las defensas del organismo, limpia la sangre, mejora la digestión y previene enfermedades respiratorias y degenerativas.

Ungüento labial

Aplique 2 veces al día mientras permanezca la herida o hasta cicatrizarla.

Ingredientes:

  • 1/2 limón
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 10 gotas de propóleos en solución

Preparación:

Exprima el limón y mezcle el jugo con el bicarbonato de sodio y las gotas de propóleos en solución. Mueva bien y luego aplique directamente en los labios con herpes.

Advertencia.- Debido a su acida composición, evite el consumo excesivo de limón en casos de acidez estomacal.

Quizá también te interese
Contenido Relacionado

Raspones, pequeños cortes, arañazos e hincones con objetos punzantes pueden ser considerados como pequeñas heridas, pero que si se presentan en el rostro pueden provocar dolor e incomodidad (física y psíquica). Las heridas cerradas generalmente se inflaman, pero si presentan sangre es porque están un poco abiertas y en estos casos se puede ayudar a acelerar el proceso de cicatrización.

Las heridas superficiales son aquellas que afectan a la epidermis y al tejido subcutáneo, mientras que las heridas profundas comprometen otras estructuras del organismo, como músculos, tendones, nervios o vasos sanguíneos. También pueden ser abiertas, lo que implica que tiene sangre fresca fluyendo activamente.

Se refiere a la pérdida de sangre del tejido que recubre la nariz y casi siempre ocurre únicamente por una fosa. La nariz tiene varios vasos sanguíneos diminutos que pueden sangrar fácilmente si, por ejemplo, el aire frío seca e irrita las membranas que las recubren formando costras que luego, al irritarse o sobarlas sangran.

El cutis seco se caracteriza por la falta de humedad, que suele darse por un mal funcionamiento de las glándulas sebáceas, encargadas de producir las cantidades necesarias de aceite para la piel. Aunque en ocasiones también se puede dar por la falta de algunas vitaminas o minerales.

En el embarazo la mujer experimenta cambios no solo en el interior de su organismo sino también en el exterior. Se produce una explosión hormonal que provoca el estiramiento de la piel, picazón general del cuerpo, aumento de sudoración y de vellosidad en la cara, brazos y piernas.