Sobrepeso y obesidad, el problema de fondo y “lo barato”

Sobrepeso y obesidad, el problema de fondo y “lo barato”

A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad se han incrementado en porcentajes alarmantes, tanto en los países desarrollados como en aquellos que están en vías de serlo.  Esto debido a los cambios en los estilos de vida que han afectado a adultos y niños.

Sobrepeso y Obesidad

Se entiende como sobrepeso al exceso en 10% de los estándares normales de peso, según edad, sexo y estatura, principalmente por acumulación de tejido adiposo.

Este problema se convierte en obesidad cuando dicho incremento excede en 20%. Ambos padecimientos frecuentemente se acompañan de hipertensión arterial, diabetes tipo 2, altos niveles de colesterol sanguíneo, enfermedades del corazón y otros problemas de salud, como osteoartritis y varios tipos de cáncer (útero, seno, próstata y colon). Se determinan a través del índice de masa corporal (IMC).

En general, las mujeres presentan mayores índices de obesidad y los varones de sobrepeso. Según una encuesta realizada en 2010, 33.7% de las mujeres de 18 a 49 años tiene sobrepeso y 12.8 % padece de obesidad. Lo más alarmante es que los niños también presentan altos porcentajes de sobrepeso: 6.4% en menores de cinco años y 13.9% en niños de seis a nueve años", de los cuales 4.4% son obesos.

Problema de fondo

Actualmente, la población mundial está más expuesta a disminuir su actividad física debido a la simplificación de las labores manuales, tanto en el trabajo como en el hogar.

Las largas horas que un adulto o un niño pasa sentado disminuyen el tiempo que podría dedicar a caminar o realizar otras actividades que implican mayor desgaste de energía. Si a esto le. agregamos una alimentación inadecuada (comer más de lo que realmente gastamos en energía), el problema del sobrepeso y la obesidad se vuelve latente.

Lo barato...

Diferente de lo que se piensa, el sobrepeso puede afectar más a las personas de bajos recursos debido a que muchos alimentos baratos tienen un alto contenido de energía (kilocalorias) y son consumidos con mayor frecuencia. Además, por ser apetitosos no calman el hambre.

Por el contrario, provocan que quien los ingiera esté predispuesto a comer mayores cantidades sin llegar a saciarse completamente. En cambio, las opciones más nutritivas (lácteos, frutas, verduras, carnes, menestras), que son ricas en agua o fibra, lo hacen rápidamente y en cantidades prudentes.