Las alergias

Las alergias

Los desencadenantes del asma son prácticamente los mismos que los de la Rinitis Alérgica (RA) que a manera de recordatorio, los volvemos a mencionar:

El polvo de habitación, en el que se desarrollan los famosos ácaros que viven y se alimentan de las células muertas que diariamente eliminamos de nuestro cuerpo y que viven a “sus anchas” en el polvo mismo, peluches, alfombras, peluches, cortinas, mantas y muebles tapizados.

El polen de plantas que se esparce en ciertas temporadas del año, en ciertos climas o estaciones, razón por la que a este tipo de RA se le conoce también como Rinitis estacional o Fiebre del heno.

Las mascotas. Tanto la caspa de gatos, perros, prendas de alpaca y plumas favorecen también el crecimiento de los ácaros. La saliva de las mascotas contienen un alérgeno que se queda en sus pelos y que pueden permanecer hasta un año, después que se fueron.

Las cucarachas a través de sus excrementos, también juegan un papel importante en la génesis de la RA y el asma.

El moho u hongos, numerosos en las ambientes húmedos y oscuros (baños, depósitos, placares, etc.) los que al secarse se desprenden en micro partículas que luego son absorbidas por los habitantes del lugar.

Perfumes, sprays, peluches, espirales contra mosquitos, etc.

¿Cómo se trata un asma?

Evitando los alérgenos, sobre todo los “aerotransportados”.

Evitar los alérgenos digestivos como: Cerdo, Colas, chocolates, colorantes y endulzantes, chocolates, conservas y embutidos, cítricos, plátano, frutilla y sobretodo evitar el maní, almendras y nueces.

En la actualidad existe una batería de fármacos, que aseguran que un asmático que todavía sufre es porque no está bien medicado. Entre los tratamientos más efectivos citamos: los corticoides de uso sistémico (bajo supervisión médica), los corticoides de uso intranasal, los   broncodilatadores (de mantenimiento y para las crisis), y de una prometedora eficacia, el Montelukast.

Evitar el tabaco en el ámbito hogareño. Evitar, de ser posible las situaciones de estrés

Sigue vigente entonces la  máxima que asegura que “la prevención es la más barata y efectiva de las medicinas”.